El masaje puede accionar sobre diferentes estructuras del cuerpo, como músculos, tendones, tejido conectivo, articulaciones, huesos, vasos sanguíneos, etc.
La acción de las maniobras de drenaje solo es sobre la circulación linfática (vasos y ganglios).
Los masajes pueden provocar filtración y /o reabsorción en los tejidos, sin embargo, el DLM sólo reabsorbe. Es un circuito de retorno abierto al intersticio, con dirección hacia el corazón.
Los masajes pueden influir en el sistema nervioso central logrando estimular, energizar, sedar y relajar. El drenaje tiene acción sobre el parasimpático, por lo que su acción es vagotónica. Esto se debe a las maniobras suaves, monótonas y repetidas sobre la piel que, además, activan las células represoras del dolor, logrando el descanso y analgesia tan característicos de este método.
Algunas técnicas corporales, como la digito presión, pueden provocar dolor al realizarlas. El linfodrenaje no debe producir dolor alguno. La sensación debe ser agradable y no causar molestias, si así fuera se debe interrumpir inmediatamente la sesión.
Los masajes clásicos causan hiperemia e hipertermia, el drenaje debe hacer palidecer y enfriar el tejido. El aumento de temperatura o enrojecimiento en la piel nos indican que se ha aumentado la filtración, lo que es contrario a la intención de drenar.
El ritmo del drenaje es monótono y lento (tal como es la circulación linfática), en cambio los masajes pueden tener ritmos diferentes, rápidos o lentos, e incluso comenzar con un ritmo y cambiarlo a medida que sea necesario, según el efecto a lograr. Si tenemos en cuenta que la linfa demora media hora en llegar de los dedos de los pies al corazón y lo comparamos con la velocidad de la sangre debemos concluir que nuestro trabajo debe ser muy lento y parejo para acompañar la forma en que la linfa se transporta dentro de los vasos linfáticos.
La presión es otro ítem a ajustar dentro del drenaje manual.
El 95% de la circulación linfática se capta a nivel superficial, apenas por debajo de la epidermis (papilas dermoepidérmicas, lugar donde comienza la vascularización), por lo que, toda presión que vaya más allá de este plano, colapsará los vasos linfáticos, dificultando la reabsorción de los líquidos por los mismos.
Las presiones (empujes) se miden por torrilineos (milímetros de mercurio). En los masajes las presiones son entre 70 u 80 torr. El drenaje debe hacerse como máximo hasta 30 o 40 torr., en el rostro no más de 10 o 15 torr.
Si el drenaje tiene que ser acompañado de productos, también, es importante tener en cuenta la utilización de cosméticos. Los masajes, por lo general, necesitan sustancias que permitan el deslizamiento de la mano sobre la piel.
En el drenaje, las manos deben apoyarse sobre el tejido y sólo empujar la piel en dirección a las vías de drenaje, sin deslizarlas, de modo que toda sustancia que se coloque antes de un drenaje, deberá ser completamente absorbida y dejar la piel desengrasada para permitir las maniobras, de lo contrario, las cremas o aceites se aplicaran luego del drenaje. Por esta razón siempre se recomienda aplicar DLM con manos limpias, sin cremas.
Por último, el aprendizaje del drenaje exige adiestrar las manos de modo de usarlas sólo a partir del movimiento de las muñecas, las cuales giran a modo de bisagra, en forma de espiral, imprimiendo como resultado el movimiento a las manos, las cuales serán pasivas, igual que los dedos. Estarán blandas y fláccidas.
Los masajes necesitan manos activas, dedos en movimiento, muñecas rígidas, diferencia muy importante con las manipulaciones del drenaje linfático.
IMPORTANTE
Las maniobras manuales son muy suaves y siempre indoloras para el paciente.
El tiempo que dura una sesión es variable, pero nunca debe bajar de una hora si se quiere realizar un tratamiento completo.
El drenaje linfático manual terapéutico es una prescripción médica y debe ser realizado exclusivamente por un fisioterapeuta para garantizar la eficacia del tratamiento.
El objetivo final, es activar la circulación de la linfa, para que ésta no se estanque ni se sature de substancias de desecho o gérmenes nocivos. Las manipulaciones específicas del Drenaje Linfático Manual van dirigidas a favorecer el paso de la linfa hacia los ganglios regionales superficiales.
El drenaje linfático manual es un masaje suave con las manos, que se realiza en seco, sobre el área a tratar con movilizaciones lentas y progresivas en forma ascendente que simula la circulación normal de la linfa.
Es un complemento ideal para ayudar a moldear la figura y para mejorar el estado del paciente que se somete a una cirugía estética.
Recomendaciones
¯ Beber entre 2 y 3 litros de agua al día.
¯ Evitar comidas abundantes y grasas. El llevar una dieta rica en verduras y fibra le ayudarán a regular su organismo al estado óptimo.
¯ Realizar una dieta seguida por un endocrino, en caso de ser necesario.
¯ Evitar pasar mucho tiempo de pie.
¯ Evitar cruzar las piernas pues desfavorece el drenaje linfático automático del cuerpo y facilita la formación de varices.
¯ Evitar llevar ropas apretadas, en especial pantalones, sujetadores, etc.
¯ La realización del autodrenaje le ayudará a sobrellevar los días de más calor, y en los que suela sentir más molestias.
¯ En caso de estar operada de una mastectomía, evitar usar anillos, sujetadores que aprieten y ninguna prenda que pueda obstruir el paso de la circulación de retorno.
¯ Caminar 1 hora diaria a buen ritmo.
¯ Incluir 3 horas de ejercicio a la semana, en las actividades de la vida diaria.
¯ Realizar cada 6 meses entre 10-15 sesiones de DLM. Y un mantenimiento de 1 o 2 veces al mes entre cada periodo. Si tiene varices, piernas hinchadas, retención de líquidos, etc. ¡ya lo sabe hay que DRENAR!
¯ Dormir con el final de la cama un poco elevado.
¯ Llevar medias de compresión todo el tiempo posible en el caso de linfedemas en las piernas y con el manguito de brazo en operaciones de mastectomía en los que sea necesario.
By Estefany Martinez - Auxiliar Masoterapeuta - Vitall Spa
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